lunes, 11 de junio de 2012

Procesos Digestivos

Procesos Digestivos.


EN LA BOCA
La digestión comienza en la boca con la masticación y la ensalivación de los alimentos. A la vez que los alimentos se van troceando, durante la masticación, se van mezclando con la saliva que los transforma en una pasta facil de tragar. La saliva contiene un enzima llamado amilasa salivar o ptialina que actúa sobre los hidratos de carbono, transformándolos en monosacáridos. La saliva también contiene un agente antimicrobiano, la lisozima, que destruye parte de las bacterias ingeridas con los alimentos. La saliva esta formada en un 95% por agua y el resto por sustancias disueltas como sodio, potasio, cloro, bicarbonato y fosfatos.
El proceso de la masticación es un acto voluntario, es decir, hay control consciente sobre él. A partir de que el alimento es llevado hacia el fondo de la boca, el proceso pasa a ser reflejo e involuntario, los músculos de la faringe se contraen y empujan el alimento hacia el esófago.
EN EL ESOFAGO El esófago es un conducto muscular cuya función principal es la de transportar el alimento hacia el estómago. Esto lo hace mediante un movimiento muscular involuntario llamado peristaltismo. Gracias a esta serie de contracciones y relajaciones del esófago, el bolo alimenticio se va desplazando hacia el estómago pasando por el esfínter cardio-esofágico o cardias. Estos movimientos peristálticos están presentes también en el resto del aparato digestivo.
EN EL INTESTINO DELGADO Según va pasando el quimo desde el estómago al duodeno, va siendo neutralizado por las secreciones alcalinas del páncreas que va modificando su grado de acidez para que los enzimas del intestino delgado puedan actuar sobre él. El jugo pancreático contiene varios enzimas digestivos, entre ellos la amilasa, encargada de romper los almidones, la lipasa, encargada de separar los triglicéridos en ácidos grasos y glicerina y otras encargadas de fraccionar las proteínas que no habían sido digeridas en el estómago.
El hígado también vierte la bilis sobre el intestino, según se va necesitando. Las sales biliares separan las grasas en pequeñas gotitas para que la lipasa pancreática pueda actuar sobre ellas. Las sales biliares se descomponen en ácidos biliares que se recuperan al ser absorbidos y vuelven al hígado donde son de nuevo transformados en sales.
A la vez que el alimento va avanzando por el intestino, se le van añadiendo otras secreciones como el jugo intestinal que contiene otros enzimas como las proteasas que actúan sobre las proteínas, descomponiéndolas en aminoácidos.
Los nutrientes que ya han alcanzado un tamaño adecuado para ser utilizados por los tejidos, pasan a la sangre, quedando solo los materiales no digeribles, como la fibra, junto con el agua y las sales minerales que se han ido segregando durante el proceso digestivo.
Los diferentes nutrientes no entran en la sangre o en la linfa en cantidades iguales. Solo la grasa y algunas vitaminas son absorbidas por el sistema linfático, formando unas lipoproteinas llamadas quilomicrones. A través del sistema linfático son llevadas junto al corazón, donde son vertidas a la sangre para conseguir una máxima dispersión. Algunos lípidos pasan directamente a los capilares sanguíneos del intestino. Todos los demás nutrientes son absorbidos por los capilares sanguíneos y llevados al hígado, desde donde pasan a la circulación general para ser distribuidos al resto del organismo.
EN EL INTESTINO GRUESO:Esta mezcla de materiales no digeribles pasa al intestino grueso. En éste, los microorganismo que constituyen la flora intestinal segregan enzimas digestivos que son capaces de atacar a los polisacáridos de la fibra, liberándose azúcares que son fermentados y que producen ácidos orgánicos. Estos ácidos, junto con el agua, las sales minerales y algunas vitaminas, son absorbidos en este tramo del intestino. El material que queda es ya el material de deshecho (heces) que se expulsa con la defecación.

Las bacterias del cólon también producen vitaminas K y B, así como gases de hidrógeno, anhídrido carbónico, sulfuro de hidrógeno y metano. En el cólon también se crean anticuerpos que protegen al organismo, como la inmunoglobulina A secretora


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